Sinde Sinde

Posted on 22 diciembre, 2010

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Si usted cree que voy a meterme con Ramoncín, está de lo más equivocado. Este blog, ya declarado amigo de los controladores, se dispone ahora mismo a hacer un compromiso público de no arremeter jamás contra el Rey del Pollo Frito (era su alias), por una sencilla razón que todos ustedes (y ustedas) van a comprender de inmediato.

Teorías beamurguianas (I):

Lo de Ramoncín es una lapidación pública y yo odio, odio, odio las lapidaciones públicas.

Sinde Sinde (II):

Esto de que una persona, con o sin razón, se convierta en el blanco fácil de las iras de peña me da auténtico asco. Así que Ramón, aunque puede que no leas esto en tu vida, que sepas que yo estoy contigo.

Sé de lo que hablo, se lo aseguro, cuando digo que esto a lo que los españoles llamamos democracia es, como mucho, una plutocracia disfrazada de partitocracia, cuya mayor enfermedad es la diarrea legislativa. Nuestros políticos y gobernantes tienen menos imaginación que R2D2 y sólo están preocupados por si van a salir en la foto cara al sol o culo en pompa.

Podría haber alguna excepción y, por tanto, esperanza en que esto mejore, pero no estoy hablando de un relevo en el gobierno. No se trata sólo de Sinde Sinde, cuya dimisión (sinde mayúscula) espero sobre mi mesa hoy a las diez, ni del PSOE, ni del PP, ni mucho menos de CiU o el PNV. Para mí, en general, son exactamente lo mismo.

Topicostias como panes:

Son todos iguales (joder, cómo me duele decir esto en mi blog).

Sinde Sinde (III):

El problema no es sólo la falta absoluta de imaginación, sino, sobre todo, la lejanía de la realidad que pretenden regular. Si no se conoce bien el problema, ¿cómo coño pretendes arreglarlo por ley? En este capítulo, entran los asesores. Los asesores son señores y señoras, señoritos y señoritas, relamís de camiseta con canesú que son expertos en materias susceptibles de ser tema sobre el que un ministro ha de hablar en público. Un ministro debería ser una persona con un bagaje, una formación, un savoir faire, un título de bachiller o, al menos, un cociente intelectual asombroso, pero un ministro puede ser cualquier pelanas indocumentado que no tenga ni puta idea de la materia sobre la que versa su ministerio y, por tanto, es un politicastro del tres al cuatro necesitado de asesores que le digan lo que tiene que largar sobre esa materia que desconoce totalmente.

Los problemas de la sociedad, muchos de ellos, no se detectan: se destapan cuando interesa a un lobby. Los lobbies buenos, buenos jamás se acercan a un ministro si no es para hacer algún paripé sin trascendencia. Es mucho mejor, una vez destapado el problema, hablar con los asesores porque cuando un ministro quiera saber lo que opina sobre ese problema, preguntará a sus asesores.

De ahí la llamada plutocracia. El papel del ministro sólo es convencer a los votantes de que una solución al “problema” es más o menos de izquierdas o más o menos de derechas y defenderlo a muerte, impasible el ademán, por el bien… De su partido.

Noticias eXtremecedoras (I):

Cuando leo en El Mundo que la película más pirateada y bajada de Internet de este año es “Pocahontas Blues”… Perdón… “Avatar”, me eXtremezco.

Sinde Sinde (IV):

Al gobierno le ha salido mal (¡¡¡¡¡¡¡POR UNA VEZ!!!!!!!) ir contra la realidad que desconoce, en la creación de problemas que no existen, al servicio de un poderoso y mediático grupo de presión. Internet no ha hecho más que convertir en tecnológico lo que era una práctica extendida de siempre, porque ¿quién no, en su juventud pelada de pasta, ha comprado un paquete de casettes (ya no me acuerdo ni de cómo se escribe casette) y se ha copiado todos los discos habidos y por haber? ¿Por qué hoy es un problema y entonces, que estaba extendidísimo, aunque no hubiera Internet, no lo era? La piratería siempre ha existido para quien ha querido usarla.

Sin mencionar lo fascista que resulta andar pegando patadas en las puertas de las webs sin orden judicial (si se está cometiendo un delito, que actúe un juez), pueden empeñarse los políticos, y sus grupos de presión, en ponerle puertas al campo, pero lo de Internet es una marea imparable en la que los buenos artistas (y artistos), los buenos cineastas (y cineastos) y los buenos cantantes (y cantantas) deben ver oportunidades y no desventajas, porque ninguno de ellos sería nada sin el público al que, en verdad, desprecian y maltratan.

Ha llegado el tiempo de la imaginación, precisamente lo que le falta a nuestros políticos, que se dedican a aprobar leyes inservibles y abusivas, olvidando herramientas básicas en democracia como son la concienciación, la información veraz y la educación, porque lo malo no es que la peña se baje cine de Internet, lo malo, lo verdaderamente malo, es que se bajan “Pocahontas blues”. Delinquir, estupendo, pero un poco de buen gusto en el delito, por Dios.

Teorías beamurguianas (II):

En el tiempo de la imaginación, sobrevivirá el que mejor se adapte y el que no… Dinosaurio.

Y lo dice X.Bea-Murguía que no se descarga nunca nada de internet.

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Posted in: Política