Empujen que adelgaza

Posted on 14 diciembre, 2010

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Prólogo:

Ahora que este blog lo leen aproximadamente tres personas, entre las que no incluyo, de momento, a mi madre (que si leyera esta entrada, ella que se ha educado en los mejores colegios, se escandalizaría), me he decidido a hacer reviosionismo. Les pongo en antecedentes: hace cinco años, por estas fechas, en la cena de Navidad de los amigotes del barrio, mis amigos de toda la vida, los de los primeros pelos, Juan Diego Morales (aka Punko, aka Hormon Wells) y yo decidimos compartir un blog… El Blog que vieron los tiempos:

http://wellsybeamurguia.blogspot.com

Ahí está colgado en la red, con sus 976 entradas escritas en poco menos de cinco años, algunas de ellas, por cierto, no del todo impresentables.

Todas las semanas, en esta categoría “Hace cinco años”, voy a recuperar al menos una entrada de ese blog, pero con el nuevo formato. Ésta, “Empujen que adelgaza”, es del 28 de diciembre de 2005. Espero que les guste.

Empujen que adelgaza (I):

Como todos ustedes comprenderán, la asociación Wells & Bea-Murguía hace manar de mi una pulsión irrefrenable por promocionar la cultura y las humanidades. Lo hago por su bien, para que no se me aborreguen, para que me sean listos a la hora de responder a la agresión mediática permanente. Me gustaría convertir este blog, al menos de vez en cuando, en una plataforma cultural y humanística de primer orden, proponiendo lecturas y temas de debate tanto literarios como cinematográficos; poniendo en solfa la historia, la filosofía y el arte, de una manera abierta a todas sus opiniones, amena y, a ser posible, divertida.

Hoy les propongo un libro que compré el otro día en el Caprabo. Su autor es Richard Smith, quien creo que no tiene nada que ver ni con los Smith, ni con Robert Smith ni con el Operario Martínez. Sólo es un americano perpetrador de best-sellers de autoayuda, de esos que van directos al meollo, como aquel inolvidable “Cómo montárselo en la noche de bodas“… Si no lo han leído, están perdiendo algo fundamental en su vida. Corran a comprarlo.

Acotación (I):

A ver. Que no se trata de un autoplagio, sino de una revisión para intentar  mejorar el texto, cosa que, con poquito, es posible. No quiero pasar por un vago que rellena blogs con antiguas pajas mentales, sino como alguien siempre dispuesto a un legítimo cambio de opinión.

Empujen que adelgza (II):

El bueno de Smith, como decía, nos deleita en esta ocasión con una obrilla muy ligera que lleva por título un preciso upper-cut: “Cómo adelgazar follando” y un sugerente subtítulo, menos imaginativo “Polvos mágicos para siluetas de sílfide”. Está editado por Debolsillo.

Lo mejor fue el careto de la cajera del Caprabo [hoy, Carrefour] cuando descubrió lo que me estaba cobrando: cogió los yogures, los pasó por el lector de códigos de barra, CLING; cogió el libro, pero sin fijarse, CLING, y lo dejó encima de los yogures; cogió los calabacines, CLING, los fue a dejar encima del libro y de los yogures… Se detuvo… Mudó el semblante. Sin mover un músculo de la cara, miró a derecha e izquierda, dejó los calabacines al lado de los yogures (me gustó que no los pusiera encima del libro porque eso quiere decir que no es partidaria de la censura) e intentó seguir con normalidad su tarea, sin dirigirme la mirada. Entonces, yo le dije:

¿Crees que lo conseguiré? – porque soy el típico gracioso.
Usted no está gordo -, respondió para el cuello de la camisa y sin levantar la vista.

Y yo pensé: “Hija mía, vete a Ópticas San Gabino“.

Teorías beamurguianas (I):

Siempre cabe una broma.

Empujen que adelgaza (III):

De este Quijote de la autoayuda les diré que es una Biblia, que ha desplazado a la “Guía de aves de La Moraña” en el puesto de honor “Mi libro de cabezazo” y que su disfrute debe ser sosegado, sin encenderse demasiado. Sólo les apunto que en la página 126 habla de aquello que les pilla más a mano a la mayoría de ustedes (¡a su edad!): la masturbación. Ya sé que muchos habrán pensado que, con una vida sexual como la suya, van a quedar obesos de por vida. No se apelotonen en la puerta, damas y caballeros, que las pajillas también adelgazan (pajillas sin género), “además de ser una alternativa viable a la televisión, las compras y las borracheras, la masturbación es un método rápido y económico para entrar en calor”. Aunque añadiré que, para mi gusto, es una visión un poco limitada, porque ¿quién no se ha ido de compras pedo y ha acabado haciéndose una pera en el baño de una tienda de televisiones?

El capítulo, como todo el libro, se limita a enumerar acciones, posturas y fantasías y su equivalente en consumo de calorías. No doy datos precisos, porque la risa me lo impide, pero, en fin, es un ideal. Lo que yo siempre he dicho: en vez de atiborrarte a yogures con cosas activas, mátate a pajas con las pibas que los anuncian.

¡Ay el sexo! El sexo os tiene cegados… ¿Dónde habré dejado mi bastón?

Por el autoplagio, X.Bea-Murguía que ha engordado no poco en estos últimos cinco años

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Posted in: Hace cinco años